Mujeres y Hombres Despiertos

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Mujeres y Hombres Despiertos

 

Creo que lo que más me ha gustado de encontrarme con este conocimiento es que me ha mostrado la trascendencia del género al que pertenezco como pieza fundamental en el proceso de regeneración de la humanidad y que, durante décadas, ha estado dopado casi en su totalidad, salvo gratas excepciones, por un medio masculinizado(no masculino) o por las mismas limitaciones autoimpuestas.

Siempre tuve la sensación de que había algo que no calzaba en lo que me enseñaban y lo que yo sentía conmigo misma. También me daba cuenta de que muchas de mis compañeras de colegio podían verlo pero, a pesar de ello, cedían.

Era eso que se resiste al peinado y la ropa sofocante con la cual somos disfrazadas desde muy pequeñas y con las que se nos hace creer que en el decoro habita la belleza, como si se tratara de algo adquirido en una tienda o construido manualmente, pero que por, nada del mundo, es algo interno y auténtico.

Si recuerdo el pasado y algunas de las vivencias de mis pacientes, puedo afirmar que uno de los principales males de la mujer contemporánea es lo acontecido bajo esa pasividad y extrema aceptación de las circuntancias que practican alrededor del 80% de las mujeres en este extremo del mundo nombrado Chile y, de seguro, en otros países de los cuales no tengo registro.
Cuando menciono lo de “extrema aceptación” hago alución a la tendencia de creer que no se puede cambiar o elegir la realidad que se vive.

Es como si se pensara desde lo más profundo que la vida estuviera prescrita por “algo-alguien” que no tiene bajo sus leyes la felicidad de cada individuo. Lo que se traduce también como un estado de conformidad ajeno a una satisfacción grata sino, más bien, asociado a cierta dejadez, flojera y condecendencia.

Resulta sorprendente ver en cierto sector de la población femenina, mujeres que hoy tienen sobre los 45 años de edad, que existe la tendencia notable de preferir, entre las pocas alternativas que ellas coartan, al tipo menos “malo” del grupo de los “malos”, practicando un acto de total ceguera frente a los chicos del grupo de los “mejores”, utilizando frases como:”yo no me merezco a alguien así”, “es demasiado para mi”, “al menos el chico actual me pega más suave”, “no disfruto del sexo ni de mi vida, pero al menos tengo estabilidad económica” o “es mejor que estar sola y vieja”.
Cuando hablo a estas personas de que ellas tienen la alternativa de “vivir solas y bien acompañadas de si mismas” o “vivir acompañadas pero estando también acompañadas de ellas” pareciera que mencionara algo absolutamente ajeno para lo cual ni siquiera tienen un lugar. Como a quien se le entrega un objeto y busca en donde dejarlo y no tuviera en qué o, con qué tenerlo, o está tan llena o re-lleno…todo en ellas, que no hay cabida para esta alternativa.

Supongo que tiene cierta similitud con lo de acabar con Papa Noé. Es decirles que los hombres no están ahí para sostener lo precario, sino que están ahí para compartirse con ellas, nada más. Digamos que esa política del sostenedor ha sido algo que ni siquiera ellos eligieron y también los coarta.

¿Existe día de la mujer porque todos los demás son de quién?

El predominio de esta tendencia patriarcal no sólo es un problema para las mujeres, lo es también para los hombres, que tampoco pueden desarrollarse completamente cuando tienen a compañeras que se arrastran a su lado y no les ayudan a percibir y abrir, por sobre todo, su lado femenino ¿Cómo podrían ser conscientes de este espacio de ellos mismos si deben, casi literalmente, cargar con una negligencia heradada por miles de años en los que ellos quedan como únicos responsables?
Las parejas son de a dos, no hay culpables ni víctimas porque todos somos dueños de nuestros actos y de lo que es nuestra vida. Si tu no sabes que eres dueño, es hora de que despiertes si deseas que tu esquema cotidiano cambie y acabar con la victimización.
La dificultad más pronunciada ante esta posibilidad es el hecho de que eso requeriría de individuos dispuestos a hacerse cargo de sus propias vidas, tomar la responsabilidad en sus manos, tanto de sus actos como de su “no hacer”.
Siento que el inicio de esta práctica cotidiana y la empatía pueden ser herramientas de peso en la reconstrucción de este Planeta que nos ha sido prestado para ejercer nuestra vida, y no, heredado como creen muchos.
Esto es de todos y de nadie a la vez. Por lo que los dogmas y el dominio no cooperan, y la dejadez y la pasividad tampoco parecen ser clave para la coexistencia/convivencia.
Los hombres (hablamos de generalidades) requieren de mujeres que se contengan a sí mismas y sean capaces de mostrar aquello que es evidente para muchas, parte de una de las leyes de la naturaleza, que es el equilibrio entre dar y recibir.
Si tomo energía, tiempo, amor, dinero de alguien compenso ese dar con algo que no es lo que YO quiero para esa persona sino lo que el otro NECESITA. Sabiendo que a veces ésta necesidad puede o no incluirnos en ella.
Las mujeres requieren de hombres abiertos, entregados, receptivos, que estén dispuestos a cambiar y a renovarse comprendiendo que lo vivo es aquello que está en constante transformación.
De esta forma ambos géneros estarán preparados para intercambiar sensaciones, vivencias y conocimiento.
La mujer que se exprese, ya ha intentado bastante ejerciendo los roles antes denominados “masculinos”, logrará potenciar este lado de si y el hombre que se exprese, podrá dar descanso a la dureza o a la falta de desición de quienes enfrentan a mujeres excesivamente dominantes.
¿Qué necesita una mujer-fiera? Que la acaricies, seas dulce y no temas dirigirte a ella con firmeza y claridad. Muchas veces esta actitud no es más que un reflejo de exceso de control propio o carencia real de apoyo. De Ver con quienes se convive negligentes en los aspectos del quehacer compartido.
La fiera necesita un amo, que no juegue a creerse amo, sino que lo sea en la propiedad que le da el conocerla atrapada en la emoción.
Que sea amo, como es ama la misma fiera.
Que sea amo porque la calma, la comprende, la lee, la SABE y Da para ella.
Entonces te mereces al otro.
No por la orden, el poder, la violencia, el dinero, el silencio pasivo del “quedado” o por el compromiso de un documento o la palabra.
Seamos lo que somos y merezcamos a nuestros compañeros.
Merezcamos su amor, su compañía, su tiempo, la convivencia.

NADA es gratuito.
NADA se toma sin devolver.
Todo en la vida tiene ciclos que deben ser respetados.
Si tomo, Doy.
Si lo que quiero tomar no se puede devolver entonces no puedo tomarlo para mi.
Eso es lo que debe entender la humanidad en el fondo, para poder sanarse, desde dentro a su entorno.
Si supiera esto podría comprender sin requerir de estudios científicos la corroboración de efectos dañinos por la extracción de recursos naturales, por ejemplo.
Nosotros hemos hecho la vida complicada con nuestra virtualidad.
Eso es.

Salir de ella nos dará los indicios para una solución global de peso.

Por Catherine Ariana